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Comunicación interna: ¿Cómo medir su beneficio económico?

Imaginemos la siguiente escena: un profesional bien dispuesto dialoga con un empresario y le comenta los beneficios de desarrollar un “Super Plan Estratégico e Integral de Comunicación Interna”. Acto seguido enciende su notebook y comienza a mostrarle unas vistosas filminas diseñadas con mucho esmero en Power Point que explican las características del proyecto, los tiempos de realización, etcétera. A la quinta filmina el empresario lo toma por las solapas del saco y clavándole la mirada le dice: “Sí, sí, todo muy lindo Mr. Formanchuk, pero… ¿cuánto dinero voy a ganar con esto?”.

Fin de la historia.
Comienzo de una respuesta.

Todos los comunicadores en algún momento nos vemos frente al desafío de tener que traducir a números nuestros proyectos y navegar, surfear o bucear en las heladas aguas del cálculo. Esto es un problema porque muchas de las acciones que diariamente realizamos no pueden ser cuantificadas de modo exacto y no por ello dejan de ser valiosas. ¿Qué hacemos entonces? ¿Lo que no se puede medir no sirve?

Sigamos pensando: ¿cuánto dinero puede perder una empresa que “renuncia” a la comunicación? ¿Mucho, poco, nada? ¿Qué sucedería si un director de recursos humanos le prohibiera intercambiar mensajes durante un mes a todos los empleados de su oficina?

Claro que no es necesario tomar una medida tan drástica para poder “cuantificar” los efectos de una mala comunicación. Supongamos que tenemos, por un lado, un empleado al que no se le informa qué es lo que se espera de él, no se le explican cuáles son los planes de la empresa, no se lo escucha ni se valoran sus ideas y sugerencias, no se lo integra a una cultura compartida; y, por otro lado, un colaborador al que sí se le brinda todo lo anterior… ¿quién va a tener un mejor desempeño laboral? ¿El empleado al que tratamos como a una persona plena e inteligente o al que obligamos a encerrase en si mismo?

“Sí, sí, muy lindo su parloteo Mr. Formanchuk, pero… ¿cuánto dinero voy a ganar con esto? Si no me convence, no lo contrato”, repite el empresario sin soltarme de las solapas y acercando peligrosamente sus manos a mi cuello.

Volvamos a los números: con el balance de la empresa en la mano, ¿es posible determinar qué porcentaje de esa ganancia (o de esa pérdida) está vinculada a la variable “comunicación”? A veces es muy fácil. Invitemos al CEO de una cadena de comidas rápidas a decir públicamente que la carne que utilizan para sus hamburguesas es de roedor y veremos qué sencillo resulta sacar cuentas. O enviemos un correo electrónico a todo el personal anunciando, erróneamente, que hay que otorgarle a todos nuestros clientes un descuento del 50% en sus compras y también vamos a poder medir algunas cosas.

¿Pensás que estos dos ejemplos son muy obvios? Yo también. Nuestro trabajo diario está plagado de sutilezas, cambios pequeños y movimientos rápidos que hacen que todo sea más difícil de medir. ¿Y entonces, podemos medir? No lo sé. Pero esperá, seguí leyendo porque tengo un par de ideas que puede ayudar a reformular el problema. Algo es algo.


Las causas y el efecto

La comunicación es intangible lo cual no significa que sus consecuencias no sean tangibles. La comunicación, en tanto esencia y más allá de su soporte físico, es impalpable pero sus resultados son concretos. El quid es que estos resultados no son obvios ni están atados a un principium causalitatis o principio de causa y efecto.

Por ejemplo, para un comunicador es imposible establecer relaciones directas de este tipo:

• “Si editamos una revista interna la productividad de tu empresa va a aumentar en un 25%”.

• “Te garantizo que si desarrollamos las habilidades de comunicación de los líderes va a bajar el índice de rotación del personal en un 45% en dos años”.

• “Si hacemos 5 reuniones de equipo por mes, el índice de accidentes laborales va a bajar en un 90% en el primer trimestre”.

Los empresarios esperan, con todo derecho, que nosotros les prometamos cosas así. Pero no lo hacemos porque somos honestos y sabemos que el resultado de una acción de comunicación es en buena medida impredecible. ¿Por qué? Veamos algo acerca de los métodos de investigación.

Cuando se realiza una investigación se pone a prueba una hipótesis. En nuestro caso, nosotros queremos medir el beneficio económico de un plan de comunicación interna y partimos de la hipótesis de que una buena comunicación mejora la productividad de los empleados. Como segundo paso identificamos las variables que intervienen en nuestra investigación: por un lado, una variable independiente (la comunicación) que es responsable de los cambios de la otra variable, llamada dependiente (la productividad). Esto implica, sencillamente, que establecemos una relación de causalidad entre ambas dimensiones: si nosotros “mejoramos” o “empeoramos” la comunicación (variable independiente) supuestamente tendrá que “subir” o “bajar” la productividad (variable dependiente).

Ahora bien, el primer requerimiento para llevar a buen puerto la investigación es aislar y neutralizar cualquier variable ajena y extraña a las antes mencionadas. Por lo tanto tenemos que asegurarnos que las variaciones en la “productividad” sean fruto exclusivo de las modificaciones que realicemos en la variable “comunicación”. Acá empieza el problema porque es imposible controlar las variables extrañas, aislar todo del entorno.

Veamos esto con un ejemplo. Supongamos que durante un año gestionamos la comunicación interna en una fábrica y que para demostrar nuestro aporte presentamos las mejoras que hubo en el “índice de ausentismo” (elegimos ese indicador porque consideramos que una “buena comunicación” mejora el “clima interno” y que eso se traduce en que la gente tiene “más ganas de ir a trabajar”).

Supongamos también que el “ausentismo” bajó al término de nuestro primer año de gestión, ¿podemos estar seguros de que esto sucedió gracias a que nosotros aplicamos un plan de comunicación exitoso? A lo mejor sí, pero a lo mejor también se deba a que este año llovió menos días que el año anterior y por ende no se inundaron ciertos barrios de la ciudad en donde casualmente vive el 99% del personal de nuestra fábrica. O tal vez nos encontremos con la situación inversa, que el índice de ausentismo subió un 35% en la comparación interanual y no porque nosotros hicimos mal nuestro trabajo sino porque este año aumentó en un 35% la cantidad de huelgas del sindicato del transporte público y la gente no pudo venir a trabajar.

En definitiva, con este ejemplo solo quiero recordar que nuestro campo de trabajo es permeable a todo tipo de influencias: culturales, sociales, económicas, psicológicas, e incluso metereológicas y sindicales. Lo que a simple vista puede parecer una desventaja no es más que una característica que demuestra la feliz complejidad que todavía envuelve al ser humano y a sus acciones. “Feliz complejidad” que también nos hace mas difícil poder medir de modo certero el resultado de nuestro trabajo.


Las herramientas de medición

Querer medir todo (la pantometría) es un derecho de la empresa. Nosotros tenemos que pensar cómo responder a esta exigencia pero con honestidad, sabiendo lo difícil que es establecer “promesas causales” como las que señalé párrafos atrás.

Cualquiera de nosotros puede armar un pequeño “tablero de comando” con mediciones lineales y dejar contentos a los directivos. Se puede hacer, se hace, pero creo que tenemos que darle una vuelta de tuerca a estas herramientas de medición porque los resultados que se obtienen son bastante forzados y pobres. De hecho casi ningún comunicador está satisfecho con la forma en que se mide su trabajo. No es para menos: medir es una forma de entender el mundo y la comunicación es un mundo difícil de capturar con una regla y una calculadora.

Pero tenemos que “capturarlo” de algún modo y demostrar la importancia de nuestro trabajo a través de números que hablen por sí mismos. Para esto es necesario desarrollar nuestro propio modelo de medición y yo creo que debe tener un enfoque iterativo (en “espiral”, en lugar de un enfoque lineal), que aborde la comunicación como un conjunto de variables que se influyen mutuamente y que permita leer su complejidad sistémica (toda la empresa es comunicante), dinámica (es cambiante y muchas veces ingobernable), e histórica (los mensajes sedimentan, acumulan y las reacciones emergen al cabo de un tiempo).


Ideas finales

Números, porcentajes, indicadores, gráficos de barras, proyecciones, ejes cartesianos, mucho y mucho Excel. Este idioma tiene sus propios términos, su diccionario incorporado que nos subraya con rojo cualquier palabra que no reconoce.

Tenemos que reescribir este diccionario porque los frutos de nuestro trabajo no pueden contabilizarse como si nosotros fuésemos una máquina de producir en modo secuencial un “mensaje” que desemboca en un “pensamiento” que se provoca una “decisión” que a su vez impulsa una “acción”. No hay línea recta: el impacto de nuestro trabajo está sujeto a miles de variables y debemos generar nuevas herramientas de medición que admitan la complejidad.

Mientras tanto, mientras trabajamos en el desarrollo de un nuevo modelo de medición, sigamos soportando estoicamente la presión de los empresarios que nos toman por las solapas y nos exigen (con toda razón) que justifiquemos por qué deberían invertir en esa cosa llamada “comunicación interna”.

 

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Publicado el August 24th, 2010 por Alejandro // Permalink

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20 Comentarios en Comunicación interna: ¿Cómo medir su beneficio económico?

  • Martín G. Alonso Peralta's Gravatar Martín G. Alonso Peralta
    August 24, 2010 at 4:06 pm | Permalink

    Impecable lo suyo colega… no se si de la solapa pero de los bolsillos seguro;)

  • Hernan Luque Colombres's Gravatar Hernan Luque Colombres
    August 25, 2010 at 12:56 am | Permalink

    Muy cierto el enfoque, muy buena la nota

  • Adrián's Gravatar Adrián
    August 25, 2010 at 1:30 am | Permalink

    Me gustó mucho el artículo Alejandro.
    Justo esta semana estuve pensando en la cuestión económica de las áreas de comunicación, justamente Comunicación Interna.
    El tema es que propuse realizar un trabajo para una materia (Pasantías) en una ONG que no tiene área ni gente que se dedique al trabajo en comunicación.
    Cuando consulté sobre la sustentabilidad del área a una docente, puesto que, si bien, la ONG cuenta con recursos, pero se podría requerir de otras cosas indisensables, me respondió que “nosotros no solucionamos temas de plata”.
    Mi consulta es, puesto que entiendo que no somos Administradores, si de todas formas debemos estar ajenos a cómo generar un área de Comunicación Interna y el modo de financiarla cuando presentamos el proyecto.
    ¿De donde podrían salir algunos fondos? (no de dónde van a salir), por ejemplo.

    ¿Què piensan?

    Saludos.

  • Jaime Pallares's Gravatar Jaime Pallares
    August 25, 2010 at 3:44 pm | Permalink

    La gestión de la comunicación corporativa es vectorial, es decir, si la comunicación organizacional es eficiente, efectiva y eficaz, la productividad y la rentabilidad de la empresa crecerán. Conviene demostrar con indicadores de gestión, con cuentas y cifiras si es preciso, que la comunicación es productiva e incrementa los ingresos de la compañía. Pero sobre todo, que hace común el lenguaje corporativo y la información institucional, aspecto que redundará en beneficios a la entidad.

  • Liliana Echeverri's Gravatar Liliana Echeverri
    August 25, 2010 at 6:59 pm | Permalink

    Pensar en que cada año los indicadores del área de Comunicación, bien sea interna o externa, pueden ser sólo los del Free Press, dificulta una labor que está llena de componentes que tienen la misma importancia. Creo que debemos desarrollar otras herramientas cuantitativas que nos permitan justificarle a los directivos que las mediciones de clima organizacional, las campañas internas, la formación de voceros, entre muchas otras actividades que planteamos para un año de acción, son productivas.

    Es tarea nuestra, pensar también las estrategias comunicacionales en números y para lograrlo, debemos nutrirnos con la información que otras áreas de la empresa como: técnica, financiera, de producción, etc. De esta forma lograremos extraer las cifras que tanto le gustan (con toda razón) a los directivos.

  • Benito Castro's Gravatar Benito Castro
    August 26, 2010 at 9:28 am | Permalink

    Hola a todos

    Saludos desde Sevilla, España. Primero de nada, felicitar al autor de este post. Una aproximación tan detallada al binomio Comunicación Corporativa-resultados económicos medibles es digna de reseñarse.

    Finalmente, después de indagar al respecto, uno no tiene más remedio que llegar a la conclusión tantas veces referida de que establecer esa relación ‘causa-efecto’ es poco menos que imposible. Dos añadidos a este respecto:

    1: es fundamental que, grosso modo, liguemos la tarea de la Comunicación a las grandes cuentas de la empresa: el balance y la cuenta de resultados. De tal manera que, siendo muy gráficos, si la Comunicación funciona la empresa gana y si no, la empresa pierde. Es muy básico y, efectivamente como comenta Alejandro, en el devenir de las empresas influyen muchísimos factores intangibles de control imposible. Esto me lleva a dar un paso más: ligar los resultados finales (buenos o malos) a que la Comunicación haya funcionado o no, está estrictamente relacionado con la decisión de la dirección de la compañía que sea de aceptar un hecho esencial de que en la vida en general y en la de la empresa en particular, comunicación significa mejor coordinación y mejor coordinación faculta la posibilidad de alcanzar buenos resultados. De esta forma nos veríamos obligados a referirnos al estilo de Management si es más participativo ( gestión del conocimiento) o menos ( organización piramidal con cadena de mandos de arriba a abajo).

    2: considero muy importante la involucración de la Comunicación Corporativa al entorno creciente del social media o web social. En este entorno de internet es mucho más sencillo lograr estadísticas y números que nos pueden facilitar desde Google Analitics. Sin embargo el social media sometido a mediciones tampoco es que sea la gran panacea al día de hoy pues, finalmente, es vital y destacado el debate de si es más importante en términos de Comunicación Corporativa o Relaciones Públicas que tengas en Twitter 100.000 followers o 10.000 relevantes e influyentes.

    En fin, el tema Comunicaión /Números está abierto. Aportaciones como las de Alejandro, bajo mi punto de vista, apuntan en la buena dirección. Por último: lo que no es recomendable es que como disciplina dejemos de avanzar en la necesaria adquisición de un sistema objetivo, entendible por los empresarios, que refuerce la evidente potencia de la Comunicación Corporativa en la gestión de las organizaciones.

    Saludos.

  • Veronica's Gravatar Veronica
    August 26, 2010 at 3:13 pm | Permalink

    Interesantísima la nota y un tema más que recurrente! Un camino posible para avanzar es diseñar una hipótesis y testearla, obviamente que ad-hoc en cada organización y con un montón de supuestos en el medio. Hicimos un pequeño ejercicio interno pero no salimos a testearlo aún. Me gustaría compartirlo con ustedes a ver qué opinan, ¿a través de qué medio podría hacerlo? (es un doc de cierta extensión, con tablas y demás, se me complica postearlo por acá).

  • Ana Kenny's Gravatar Ana Kenny
    August 28, 2010 at 7:11 am | Permalink

    Excelente nota, redonda, efectiva, buena herramienta para desarrollar criterios de medición que traduzcan estos servicios profesionales en valores o en resultados algo más tangibles y “visibles” de lo que muchas veces hoy están teniendo los potenciales clientes.
    Soy profesora de Comunicación Efectiva en Usal y otras organizaciones y creo que el gran desafio es seguir entrenando en competencias comunicacionales efectivas y concretas,antes que nadie y paradójicamente, a los profesionales de la Comunicación.

  • Ana Pielfort Garrido's Gravatar Ana Pielfort Garrido
    September 1, 2010 at 9:33 pm | Permalink

    Felicidades por el artículo, porque convencer al cliente de los beneficios que puede obtener a través de una planificación estratégica dirigida a sus trabajadores no es tarea sencilla, especialmente porque la rentabilidad se alcanza después de conseguir otro tipo de beneficios “invisibles” como son: la cohesión del equipo o la motivación del personal. Aunque los resultados en comunicación interna se obtienen a medio, largo plazo, sí es verdad que desde el primer momento en que se implantan algunas herramientas, ya debería observarse un giro en la actitud de los empleados. A pesar de la dificultad de su medición, como bien expones en el artículo, creo que se debería convencer al cliente de que la comunicación interna es un fondo de inversión con beneficios a largo plazo, así como realizar encuestas periódicas a los trabajadores para ir mejorando su predisposición, y realizar un exahustivo seguimiento a la evolución de la empresa.

  • Cristina Salmerón Riquelme's Gravatar Cristina Salmerón Riquelme
    September 1, 2010 at 9:33 pm | Permalink

    Un 10 por este brillante análisis.

  • Jesús Lechuga's Gravatar Jesús Lechuga
    September 1, 2010 at 9:49 pm | Permalink

    Mi estimado Alejandro: leí con interés tu artículo y encontré un indiscutible paralelismo con el área en la que me muevo: la gestión del capital humano.

    La historia con la que abres tu artículo (del ejecutivo que te zarandea por las solapas y te exige que le definas el beneficio económico que obtendrá con tu proyecto de comunicación tan bien presentado) puede ser perfectamente aplicable al zarandeo por las solapas que le haría a un ejecutivo de Recursos Humanos (RRHH).

    Si algo hemos padecido, los de RRHH desde el siglo pasado (yo fui pecador de ese pecado) es la fama de ser muy buenos para el “verbo”, para el ‘bla-bla-bla’ pero malos para demostrar, de una manera tangible, objetiva y -above all- con valor monetario, el impacto de nuestros proyectos y procesos en los resultados que la empresa busca.

    También encuentro paralelismo en el bosquejo que haces del método para medir el impacto de la comunicación con el que ha afortunadamente ha surgido (entre otros) para medir el ROICH o sea, el retorno de la inversión del capital humano propuesto por Jack J. Phillips, su esposa Patricia y Ron D. Stone.

    En mi blog http://jesuslechuga.com/?p=457 consigné una nota técnica donde puedes ver detalles al respecto e inclusive una propuesta basada en la conformación de un BSC del capital humanos con los respectivos KPIs como los que pregunta el buen Elío Ferrán en la aportación ut supra.

    Saludos cordiales desde Guadalajara, México.

    Jesús Lechuga. http://jesuslechuga.com/

  • Virginia Salgado's Gravatar Virginia Salgado
    September 1, 2010 at 9:54 pm | Permalink

    Alejandro: gracias por compartir tu nota. Todos los profesionales de las ciencias sociales tenemos el mismo problema. Reducir situaciones y actividades tan complejas a un solitario indicador monetario no sólo es difícil sino que desmerece su riqueza, diversidad y multicausalidad. Por otro lado estoy segura que nuestro trabajo trae muchos beneficios a las organizaciones donde lo desempeñamos, sean empresas, ONGs, etc. (v.g.: los conflictos evitables se traducen en pérdida de productividad y de rendimiento). Como en tantas otras oportunidades nos acercaremos a estas cuestiones encontrando caminos alternativos, esperando que algún día las preguntas por el resultado de nuestro trabajo involucren todas las variables que nuestra labor involucra. Saludos y gracias.

  • Olga Casal's Gravatar Olga Casal
    September 1, 2010 at 9:56 pm | Permalink

    Alejandro, enhorabuena por tu artículo y por tu blog. Ambos me han parecido fantásticos, con exposiciones claras y concisas sobre un tema que es precisamente un poco esquivo, ya que, tal y como apuntas, la comunicación interna es difícilmente cuantificable, aunque creo que cada vez más necesaria en las organizaciones. Al fin y al cabo, hablamos de seres humanos, sociales, gregarios, que necesitan alicientes emocionales, además de los económicos, para funcionar.
    Soy una firme convencida de que a mayor felicidad, mayor productividad. ¿De verdad es tan difícil verlo?
    Felicidades otra vez y un cordial saludo,

  • Carmem Murara's Gravatar Carmem Murara
    September 4, 2010 at 11:43 pm | Permalink

    Excelente artigo que me trouxe ideias e uma melhor visão em relação à mensuração de resultados e de como a comunicação está diretamente ligada aos resultados econômicos de uma empresa. Parabéns.

  • Emilio's Gravatar Emilio
    February 1, 2011 at 1:32 am | Permalink

    Que importante sería que las altas gerencias consideren necesaria la creación de departamentos de Comunicación Interna tal como los de legales y de finanzas. Claro que el dinamismo y efectividad que ofrece un área de CI es difícil de calcular, pero no lo es de sentir.No nos suele pasar, en ciertas ocasiones, que no sabemos si lo que escribimos está dentro de lo políticamente permitido por la empresa? Sino analicen el caso de la periodista estadounidense abocada a política de Medio Oriente despedida por opinar.En considerables oportunidades me detuve a pensar si el correcto aprovechamiento de un área de comunicación, que solo brinda información, no provee también réditos económicos? Pensemos que dicha área evita crisis comunicacionales, esto cuán caro es?

  • Ana Serrano's Gravatar Ana Serrano
    February 1, 2011 at 1:32 am | Permalink

    Muchas por gracias por tu aportación.

  • Ricardo Bustos's Gravatar Ricardo Bustos
    February 1, 2011 at 1:32 am | Permalink

    Brillante y honesto, felicitaciones!

  • Jorge Ulsen Rivas's Gravatar Jorge Ulsen Rivas
    February 1, 2011 at 1:33 am | Permalink

    Muy buen artículo Alejandro.
    Sin duda es un desafío constante en la relación con los clientes, que está directamente relacionado con nuestra capacidad de darnos a entender en lenguaje de negocio, para empatizar con los ejecutivos.

  • Florencia Caliendo's Gravatar Florencia Caliendo
    February 1, 2011 at 1:33 am | Permalink

    Sí, concuerdo plenamente con el artículo. Tal vez, debieramos hacerle más publicidad a la investigación cualitativa para poder tener una herramienta mejor adaptada al trabajo con material tan complejo como la comunicación, la filosofía organizacional y la cultura corporativa. Porque, pensando en los ejemplos del artículo, si el ausentismo subió por motivos externos (que se puede establecer con un PEST), deberíamos ver si la productividad en ese período bajó, subió o permaneció igual… Esa interrelación hablaría de la actitud del personal, y por ende de la comunicación, de imagen interna y satisfacción del empleado, ¿no?

  • Carmen González's Gravatar Carmen González
    February 1, 2011 at 1:34 am | Permalink

    Gracias Alejandro. Muy interesante la propuesta de medición en espiral, en vez de lineal. En efecto, el problema es que no podemos crear una situación de laboratorio para demostrar que un resultado de aumento de motivación, por ejemplo, se debe a la ejecución del nuevo plan de comunicación interna, o a una parte de éste. Sin embargo, si en campos como la psicología social por ejemplo, se ha logrado medir científicamente comportamientos humanos, incluso medir cuestiones como la motivación, se puede sin duda hacer en el ámbito de la comunicación interna o externa. Una alternativa sería la combinación de varios métodos, como el correlacional si no es posible controlar o manipular variables como en el caso del experimento que propones. Es cierto que los métodos correlacionales no permiten concluir cuál de las variables es causa de la otra (cuando dos variables (Xo Y) correlacionan entre sí, caben tres interpretaciones: X puede ser causa de Y; Y puede ser causa de X; alguna otra variable Z puede ser causa de las dos). Pero lo que sí permiten es predecir los cambios en una variable a partir de otra con la que sabemos que correlaciona. Creo que cada uno de nosotros debe empezar por concretar de la forma más concisa posible qué quiere medir. Y yo no empezaría poniendo como hipótesis “si hacemos una revista interna, la productividad crecerá un 45%”, sino más bien partiría de un punto de mejora, por ejemplo, los empleados no tienen información de lo que ocurre en la empresa, y por tanto, no transmiten los valores ni viven la identidad de ésta. Una herramienta posible sería la revista, entre otras que deben ser más imaginativas y procuren la participación de los empleados. Y tenemos la obligación de además de poner medios para conseguir nuestra meta, saber identificar las variables que se asocian unas con otras y ver cómo correlacionan. Yo empezaría con algo muy modesto, y daría pasos seguros de pequeña medición. La propia experiencia observacional ayuda muchísimo. El problema está más bien en que por falta de tiempo, o de otros factores, hay muchos que no se ponen a ello y se siguen aplicando las recetas de siempre. Pero no creamos que porque los comportamientos humanos son eso, humanos, no pueden medirse. Ahí están los psicólogos sociales para demostrarlo, y de ellos deberíamos aprender. Ellos mismos en su día se fijaron en otras disciplinas para medir cuestiones complejas que parecían imposibles. Deberíamos hacer lo mismo. Gracias Alejandro por compartir.

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